viernes, 3 de mayo de 2013

La Ribera y las pequeñas tiendas de Oporto



Tras salir de Coimbra nos dirigimos a Aveiro, que por algunos es conocida como la Venecia de Portugal. Aunque dista bastante de parecerse a la ciudad italiana, merece la pena visitarla. Sobre todo, hay que destacar sus calles, sus casas y el río que recorre todo la ciudad. No podéis perderos montar en una góndola e ir poco a poco disfrutando de Aveiro, tienen precios muy económicos y un gruía te va explicando cada uno de los recovecos que tiene la ciudad. Además, cerca de donde se cogen las góndolas hay un mercado en el que puedes comprar diferentes souvenirs para tener un recuerdo de vuestro viaje por esta hermosa ciudad.
Tras nuestra visita en Aveiro llegamos a Oporto. El primero lugar donde paramos fue en la catedral, está en lo alto de la ciudad, por lo que se tienes buenas perspectivas de lo que se puede visitar. A continuación, bajamos a la Ribera, que fue la zona que más me gusto de la ciudad. En ella puedes aparcar el coche e ir recorriendo un paseo en el que te encuentran numerosos establecimientos hosteleros. Casi todos sirven menús del día con precios bastante competitivos y con productos muy típicos de Portugal, como el bacalao. Tras la comida, contratamos una excursión que incluía una visita a una bodega para catar el típico vino de Oporto y un paseo en barco para recorrer su gran río.
Lo primero que hicimos fue ir a visitar la bodega, la verdad es que me defraudó bastante, ya que en la misma visita incluyen a grupos demasiado grandes y con niños, por lo que es muy difícil oír al guía y enterarte de lo que está diciendo, además el vino dulce de Oporto no nos gusto mucho. No obstante, aquellas personas que no hayan visitado nunca una bodega puede que les llame la atención, además cuesta muy poco dinero, por lo que no dejaría de hacerlo.

A continuación, cruzamos el río para dirigirnos al barco que nos iba a dar un paseo por los siete puentes. La verdad es que esta travesía sí merece la pena hacerla porque te ofrece una visión de toda la ciudad. El único problema que tuvimos fue el tiempo que hacía aire y nos llovió un poco, pero aún así fue fantástico. Tras el paseo en barco, decidimos recorrer un poco La Ribera a pie para luego dirigirnos a nuestro alojamiento EasyHotel. A mi me gusto bastante, pero tened en cuenta que son lugares para una noche, ya que todos los servicios que ofrecen el resto de los hoteles como cambio de toallas, hacer la cama… son servicios extra, por lo que los tienes que pagar a parte. No obstante, la habitación, así como el hotel en general era muy moderno y la cama cómoda, además estaba al lado de la estación de autobuses. Lo único que la zona no inspira mucha confianza, pero tenéis un parking enfrente donde podéis dejar el coche; además como estáis alojados en el hotel os hacen precio especial.

Tras cambiarnos decidimos salir a tomar algo por el centro de Oporto, al igual que en Lisboa hay tranvías, pero los antiguos tiene un trayecto bastante corto, por lo que no merece la pena cogerlos. Como no nos gustaron mucho las calles que había por el casco decidimos bajar otra vez a La Ribera, donde hay mucha más gente y mayor número de establecimientos para cenar o tomar un rico helado.

Al día siguiente nos levantamos pronto para ver lo que nos quedaba de Oporto y continuar nuestro viaje. Tras desayunar nuestra primera parada fue la Torre de los Clérigos. Por tres euros puedes subir por unas escaleras arriba del todo, donde tienes hermosas vistas de la ciudad. Son más de 200 escalones, pero no cuesta mucho, además si vais a primera hora de la mañana no hay gente, por lo que lo podéis hacer a vuestro ritmo y realizar diferentes instantáneas según vais subiendo por la torre. 

Cerca de allí se encuentra la Librería Lello e Irmao, no dejéis de verla si os gusta Harry Potter, ya que allí se grabaron algunas de las escenas de la película. Además, la podéis recorrer sin ningún tipo de problema, lo único malo que no dejan hacer fotos, pero desde la calle puedes. Aquí os dejo una instantánea para que os hagáis una idea.
Al igual que os he recomendado que visitéis la librería, también deberías entrar a algunas de las numerosas tiendas artesanales que existen en la zona de Oporto, donde se pueden encontrar verdaderas virguerías. En la instantánea de abajo podéis ver un precioso tiovivo, pero también había norias, preciosas cajas de música y un sin fin de regalos más. Los grandes son un poco costosos, pero si os queréis llevar algún recuerdo, siempre podéis comprar algo más pequeño que seguro que es un recuerdo muy especial de vuestro paso por esta hermosa ciudad.
Tras la visista a un par de tiendas, decidimos continuar nuestro camino hacia Valenca do Minho. La verdad es que el pueblo parece muy bonito desde fuera, pero luego defrauda un poco. Esta rodeado de una extensa muralla, pero es lo único que tiene. Aparcas el coche fuera y recorres sus calles que están atestadas de tiendas, donde te venden, sobre todo, cosas para la casa como toallas o mantelerías. Antes nuestro país vecino era muy famoso por sus toallas, pero a mi me trajeron unas hace unos años bastante malas, por lo que este año decidí no comprar. Eso sí os recomiendo que comáis allí, nosotros degustamos un arroz caldoso de muerte y  muy barato. Comimos en la terraza del restaurante O Limoeiro. Está un poco escondido, pero seguro que os ofrecen publicidad y os indican donde está ubicado. Tras comer y ojear algunas tiendas decidimos continuar nuestro camino a Galicia y a la península de O´Grove, pero eso ya os lo conté hace unos meses, así que si queréis echarle un vistazo aquí os dejo el enlace del blog http://lacucharaenlamaleta.blogspot.com.es/2013/01/ruta-por-galicia-el-paraiso-del-marisco.html.
video

2 comentarios:

  1. Muy interesante, Lauri, muy buen recorrido! Ahora que nos vamos cuatro días a Oporto, tomo nota de tus recomendaciones y, a la vuelta, las ponemos en común con un refrigerio de por medio! Gracias!

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  2. ¡Cuántas ganas tengo de conocer Oporto! está fenomenal el recorrido que has mostrado, me quedo con los dientes largos y tu reseña apuntada.
    Gracias Laura, un beso.

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