martes, 9 de abril de 2013

Bilbao, su riqueza monumental y gastronómica



Tras nuestra visita a la sidrería vasca decidimos acercarnos a conocer Bilbao, ya que era la única de las tres capitales del País Vasco que nos quedaba por descubrir y la verdad es que tanto Vitoria como San Sebastián son fantásticas, así que no pudimos resistir la tentación de conocer la tercera.

Llegamos el domingo por la noche a nuestro alojamiento en la ciudad, Hotel Bilbi. Es un establecimiento muy barato, a nosotros nos costó 30 euros la noche, que se encuentra en el centro de Bilbao. La zona no es muy recomendable, pero cruzando la ría estás en cinco minutos en el casco antiguo de Bilbao. Otro de las dificultades que tiene es aparcar, pero dando vueltas al final se encuentra algún sitio en las inmediaciones. No obstante, el mayor problema es la cama que no es muy cómoda, pero para un par de noches no está mal, además es bastante limpio, por lo que en ese aspecto no se puede poner ninguna pega.

A la mañana siguiente nos levantamos temprano para ir a desayunar y conocer un poco la ciudad, el único problema es que estaba lloviendo por lo que tuvimos que hacer gran parte en coche. Nuestra primera visita fue cruzar la ría para acercarnos al renovado mercado de Bilbao. Lo han dejado bastante bien, aunque al ser lunes no había mucho movimiento, aunque sí numerosas tiendas con diversos productos, aunque es un lugar que si no tenéis tiempo os lo podéis saltar porque no es nada del otro mundo.



Cuando salimos del mercado estaba lloviendo mucho, por lo que decidimos coger el coche y acercarnos a la zona nueva de Bilbao, donde se encuentra el museo Guggenheim, uno de los mayores atractivos de la ciudad. Al ser lunes no pudimos entrar, aunque no íbamos con esa idea, ya que cuesta 13 euros la entrada y creo que el arte que encierra este museo me gustaría menos que el de Bellas Artes que también se encuentra en la ciudad, aunque como los lunes también cierra no lo pudimos visitar. 




No obstante, la zona que rodea el museo está muy cuidada y tiene unas visitas bastante buenas, por lo que dimos una vuelta, vimos al famoso perro que se encuentra a la entrada del museo y como comenzó a llover de nuevo decidimos dejar Bilbao para acercarnos a Castro Urdiales. Es una ciudad preciosa y eso que no pudimos disfrutarla en todo su esplendor, pero dimos una vuelta por todo el puerto y nos acercamos a ver las ruinas de la iglesia de San Pedro. Por el puerto encontramos varios lugares para comer a precios muy asequibles el menú rondaba los 12 euros con deliciosos platos. Nosotros decidimos entrar a comer en el restaurante La Marina, buena atención y rica comida.


Por la tarde decidimos volver a Bilbao para disfrutar por la noche de su casco antiguo y sus fabulosas tapas. Nos movimos por varias calles del centro y para ser lunes no había mucha gente, pero en cualquiera de sus establecimientos hosteleros se pueden degustar las maravillosas tapas que tanto caracterizan al País Vasco, si tuviera que quedarme con alguno de los lugares que visite sería con el bar Santamaría, en el que pudimos catar cuatro tapas bastante hermosas con cuatro vinos de Rioja, por trece euros. También aprovechamos la tarde-noche para visitar la catedral, aunque tengo que decir que decepciona un poco, por lo pequeña que es.


Al día siguiente, continuamos dando una vuelta por Bilbao, pero la mayor parte del día la pasamos en Getxo, una preciosa ciudad que se encuentra a pocos kilómetros de Bilbao. Lo más impresionante es su famoso puente, que lo une con Portugalete y sus impresionantes casas. No obstante, para los amantes de los peces os recomendaría visitar su acuario. Es muy pequeño, pero se pueden ver diferentes especies y sólo cuesta tres euros, por lo que si vais con niños seguro que les encanta. Nosotros como era un día de diario pudimos estar solos y por eso grabe este vídeo que os pongo a continuación sobre las diferentes especies que vimos. 
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Al día siguiente, nos levantamos pronto, porque íbamos hacia la costa y teníamos muchos lugares que visitar. Comenzamos con el castillo de Butrón. Es un castillo señorial de la Edad Media que recuerda un poco a los que salen en algunas películas de Walt Disney. Se encuentra en un municipio llamado Gatika y existen varios carteles que te indican como llegar. La única pega es que se encuentra en manos privadas y no se puede visitar su interior, pero os podéis dar una vuelta y rodearlo, ya que se encuentra en plena naturaleza.



Por la tarde decidimos acercarnos a uno de los monumentos más visitados del País Vasco, San Juan de Gaztelugatxe. Una isla que está unida a la tierra por más de 200 escalones y que está coronada por una solitaria ermita. Nosotros tuvimos que aparcar arriba y bajar andando (aunque en otras épocas del año te permiten dejar el coche a los pies de la escalinata y por lo tanto te ahorras un buen trayecto). Pero lo más impresionante es la subida por las escaleras y las vistas que se ven desde arriba, sobre todo si el mar está embravecido como nos ocurrió a nosotros. 

Para finalizar nuestra ruta por la costa bilbaína decidimos acercarnos al pueblo de Elantxobe, donde tienes que aparcar a la entrada y visitar sus estrechas calles y su puerto. No obstante, lo que más llama la atención de este municipio es como da la vuelta el autobús en mitad de la plaza gracias a un mecanismo eléctrico. Nosotros tuvimos la oportunidad de verlo y grabar en el vídeo que os cuelgo al final del post. También pasamos por otros pueblos bonitos como Ea, el problema es que íbamos hacía Lekeitio, donde teníamos nuestro alojamiento, y ya se nos estaba haciendo tarde, por lo que no pudimos parar a verlos detenidamente.

Lekeitio es un pueblo precioso, nuestro hotel Aisia se encontraba cerca del mar y era impresionante, su puerto es precioso, así como su catedral. Fuimos a este hotel porque no lo habían recomendado unos amigos y costaba 59 euros la noche con desayuno y visita al spa de hora y media, muy buen precio para las prestaciones que ofrecen. Además, nos obsequiaron con una habitación con vistas al mar. Por la noche tienen un menú por 14 euros que está bastante bien, pero nosotros decidimos salir a recorrer un poco la ciudad y visitar los diferentes bares que hay en el puerto. Estuvimos en varios, pero el que más nos gusto por precio y tapas fue el llamado Notai Lekeitio, por seis vinos y cuatro tapas nos cobraron 14 euros, aunque hay una gran variedad de establecimientos, incluso entre semana, así que podéis escoger el que más os guste.

Al día siguiente disfrutamos de un buen desayuno en el hotel y de hora y media de spa que contaba con piscina con chorros (lo que más nos gusto), jacuzzi, sauna, ducha escocesa y baño turco. Un spa bastante completo y como lo cogimos a primera hora de la mañana estuvimos solos, todo una gozada. Antes de emprender la marcha hacia nuestro pueblo decidimos visitar la catedral de Lekeitio, muy bonita por dentro y algo pobre por fuera, pero bastante mejor que la que vimos en Bilbao, por lo que os recomiendo que os acerquéis a este hermoso municipio. Y aquí terminó nuestro viaje por las tierras del norte, pero como nos gusta tanto esta parte de España seguro que seguimos conociendo muchos otros lugares.

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